Cinco días han pasado desde que el Ejército realizó una operación militar en la vereda el Remanso, en Puerto Leguízamo, Putumayo. De los 11 muertos que señalan como disidentes del frente 48 o Comandos de la Frontera, hay por lo menos siete que son civiles según la comunidad y las organizaciones de derechos humanos.
Dentro de los muertos esta Brayan Pama, un joven de 16 años de edad.
En Puerto Leguízamo, Putumayo, nos encontramos con la mamá de Brayan, Rosita Pianda, quien en medio del dolor por perder a su hijo pide justicia y que el Ejército y el Gobierno pida perdón por señalarlo de disidente.
»En este momento pido justicia por mi hijo que era menor de edad y mi hijo no tiene que ver nada de lo que lo acusan».
Rosita recuerda a su hijo como un joven trabajador y con metas claras para su vida dentro de ellas ser profesional.
»Pues mi hijo soñaba con acabar los estudios y seguir la carrera. Él me decía que quería ser doctor y yo le decía si Dios quiere y le da la vida usted siga estudiando que yo lo apoyo».
También dialogamos con Guillermo Trujillo, coordinador de la sede Jaime Guzmán Salazar del colegio José María Hernández, lugar donde Brayan estudio parte de su primaria y bachillerato.
»´ÉL hizo parte de la primaria, aquí hizo séptimo, octavo y parte de noveno. Pues era un estudiante muy compañerista, tenía muchos amigos, era un estudiante promedio. Era una persona que se sabía comportar ante la sociedad».
Brayan se había ido para la vereda el Remanso para trabajar con su padre en una finca y en medio de un bazar lo mataron y ahora su familia solo quiere limpiar el nombre de un joven que quería ser médico para ayudar a su comunidad y que nunca empuñó un arma en sus 16 años de vida.
