Cómo 80 encuestas maquillan la realidad de Soledad

Un mandato donde los premios son ficticios y las encuestas, un chiste

Por: Carlos Rodríguez Polanco

Debe ser triste ser un vendedor de ilusiones, pero aún más triste es ejercer el periodismo y convertirse en un estafador social. Al primero se le atribuye al político inescrupuloso, capaz de cualquier artimaña para saciar su ambición de poder y riqueza; el segundo, en cambio, debería actuar con formación ética y vocación de servicio.

La actual administración de Soledad, ha hecho del engaño una práctica sistemática. Pareciera que la alcaldesa, Alcira Sandoval Ibáñez, aún no comprende que gobierna, o que confunde su mandato con una campaña perpetua. Desde su posesión, ha difundido logros imaginarios, tan alejados de la realidad que resultan ofensivos para una población sumida en el abandono.

Y es que no se explica como en el mes de mayo de 2024, Sandoval Ibáñez fue escogida como la mejor alcaldesa del año, óigase bien; cuando solo habían trascurrido cinco meses de su mandato. Y aunque esto parezca ilógico no es lo único, después de este primer engaño la alcaldesa viajó a Francia a recibir un premio por las buenas prácticas de sostenibilidad en Soledad, una ciudad donde el caño muere y sus calles están llenas de basura. Seguidamente y sin sentir vergüenza anunciaron la premiación de la estrategia “Pisando Firme”, la cual para desconcierto de muchos ni siquiera se había iniciado, como si eso no fuera poco, también se trasladó a México a recoger otro premio de dudosa procedencia. Todo, en el primer año de “gestión”.

Desde el inicio del actual gobierno municipal las estadísticas de sicariato, extorsión, corrupción y mal gobierno se han disparado. La paradoja es grotesca y va acompañada de logros imaginarios y mentiras sin censura, emanadas desde la misma administración. Teniendo en cuenta estas realidades resulta más que inverosímil creer que la alcaldesa pueda ocupar puestos de privilegio entre los mandatarios de la región.

Este escenario solo se puede explicar cuando nos adentramos en la ficha técnica de la más reciente encuesta que, con juegos artificiales, como todos los logros de la mandataria Alcira, es publicada en las mismas redes sociales donde la comunidad les expresa constantemente la crítica realidad que se vive en Soledad.

Sin lugar a dudas, la encuesta sustenta los delirios de Sandoval Ibáñez: apenas una muestra de 80 entrevistas en un municipio de un millón de habitantes, con un margen de error del 11%. Un muestreo risible, digno de un guion de comedia, si no fuera porque el chiste lo pagan los soledeños. Los padres de la estadística —de Graunt a Pearson— jamás imaginaron que su legado serviría para montajes tan burdos y que insultan la inteligencia como lo que pretenden hacer desde la administración de Soledad.  

Son preceptos básicos del periodismo, informar, educar, recrear y orientar a la masa, por lo que debe resultar frustrante en el ocaso de la carrera, como estratega de las comunicaciones, convertirse en un estafador social, difundiendo mentiras y pretendiendo constantemente engañar a la comunidad. Hoy, afortunadamente la comunidad soledeña sabe -a los golpes- la diferencia entre la percepción y la realidad, por lo que solo queda que los hijos buenos de esta tierra, propios y venidos de otros lares le demos una oportunidad a Soledad. 

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